Simulacro

simulacro.

(Del lat. simulacrum).

1. m. Imagen hecha a semejanza de alguien o algo, especialmente sagrada.

2. m. Idea que forma la fantasía.

3. m. Ficción, imitación, falsificación. Simulacro de reconciliación. Simulacro de vida doméstica. Simulacro de juicio.

4. m. Mil. Acción de guerra fingida.

5. m. desus. Modelo, dechado.

RAE

Vivir en una ciudad, imposibilitados de huir de los medios, con celulares, internet al dedo, y con información instantánea, nos ha dado una idea de la realidad nueva, por los menos para aquellos que vivimos esos años en los que no era raro encontrarse en un diario con noticias sobre algo que ocurrió hace una semana atrás.

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Castro Shopping Center

Imagen

El respeto internacional por la tradición constructiva chilota, no es el que se origina en base a la admiración por las grandes obras de célebres arquitectos, sino por aquella que se fija en la profunda e indisoluble raigambre entre el método de construcción, la naturaleza de los materiales del lugar, su comunión con el entorno, y las costumbres del lugar. Todo esto, resultado de la experiencia del pueblo que ha forjado aquella postal de lo que es Chiloé.

La penetración de las redes sociales, como herramienta de comunicación inmediato, y que hoy día dicta parte importantísima de la pauta de los medios tradicionales, nos ha permitido enterarnos con detalle, de la instalación de un mal(L), de estilo internacional, con instantáneas digitales en colores, y más tarde con sendos reportajes e investigaciones sobre cómo se gestó, quiénes son los actores en la decisión y la construcción, y la larga lista de “dimes-y-te-dire-tes” entre quienes denuncian las negligencias, dolos, y arreglines para que esto esté en curso, y los respectivos denunciados.

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Una Discusión sobre el Valor de la Vivienda Privada como Ejercicio Arquitectónico

El otro día pensaba en la admiración que algunos colegas (arquitectos), sienten por las casas que sus ídolos proyectan.

No sé cómo sea la realidad de cualquier otra Universidad distinta de aquella en la que yo me formé, pero en los largos años de carrera por los que pasé, sumados a los que “quise agregar para mejorar la experiencia pre-profesional”, diseñé sólo una casa. Y siempre me quejé por eso, porque me parecía insuficiente, y siempre creí que esa era un área fundamental en el quehacer de todo arquitecto. El resto del tiempo siempre hice proyectos de orden público, o de escala pública si así se quiere.

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Globalización y Revitalización de los Contenidos Locales

Convertidos todos en corderos que deambulan entre shopping malls, mc’Donalds, Happy Hours, After Offices, y otras actividades para los ciudadanos-credit-card, y arrojados a la anestesia de los medios, para aliviar el dolor de las deudas y el yugo de los trabajos mal pagados, la ansiedad se calma con la indulgencia de la información.

Mientras muchos siguen a bocas y piernas abiertas, para tragar torrentes de información de tal caudal, que resulta en un agente estupidizador, y sólo para conseguir la anhelada aceptación del resto de los borregos, se oye un grito que partió sólo y sordo, y que hoy hermana a comunidades completas volcadas en las calles como manifestantes, que protestan por el hastío, por la promesa rota, por la estafa del sistema.

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La Infame Mano de la Ingeniería

El proceso de desarrollo de un país supone como fiel reflejo a las ciudades que lo encausan, y de hecho extensa es la literatura en la que se considera que, efectivamente el acervo cultural de un pueblo, su capacidad económica e  idiosincrasia se expresa en sus ciudades.

En el caso de Santiago, la ciudad en que vivo y que observo desde que nací, el desarrollo se expresa fidedignamente en sus muros, en sus edificios públicos y en sus calles, en carreteras, en su transporte público, en los baños de las universidades, en las casas, en sus plazas, en sus parques y en las fuentes de soda.
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Me Gusta


Me gusta ser arquitecto, y modelar espacios. Me gusta darme vueltas por la ciudad y saber que en ella puedo leer cosas para las que tuve que aprender a leer de nuevo. Hacerme arquitecto, desde la perspectiva de la educación, me costó más tiempo y energía de lo que me costó nada en la vida, pero valió la pena. Me gusta decir que soy arquitecto, no por la vanagloria, sino porque decirlo me lo convierte en una verdad  con la que me comprometo, y me define nuevamente. Me gano la vida con eso, modelando espacios, y hoy enseñando lo que sigo intentando comprender, enseñando que no se termina de comprender. Quizás eso es lo que me gusta de esto, que no tiene una definición final, que siempre se está en construcción.

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Gobierno Sapo

Desde el lunes, Neolengua en todas las escuelas de Chile