Globalización y Revitalización de los Contenidos Locales

Convertidos todos en corderos que deambulan entre shopping malls, mc’Donalds, Happy Hours, After Offices, y otras actividades para los ciudadanos-credit-card, y arrojados a la anestesia de los medios, para aliviar el dolor de las deudas y el yugo de los trabajos mal pagados, la ansiedad se calma con la indulgencia de la información.

Mientras muchos siguen a bocas y piernas abiertas, para tragar torrentes de información de tal caudal, que resulta en un agente estupidizador, y sólo para conseguir la anhelada aceptación del resto de los borregos, se oye un grito que partió sólo y sordo, y que hoy hermana a comunidades completas volcadas en las calles como manifestantes, que protestan por el hastío, por la promesa rota, por la estafa del sistema.

Durante ese despertar, hubo un instante que se prolongó en reverberancias a través de las redes sociales y medios independientes principalmente, que es una especie de convite a recordar lo propio, que la farsa del capitalismo globalizador era novocaína de consumo, y no el gran democratizador, y la mirada sobre las redes y la globalidad, se abrió en el ojo de la oportunidad de la tecnología como plataforma para la memoria que el capitalismo no ha logrado borrar.

La jugada de un mercado al que se le terminaron los productos para ofrecer, y que buscó devorar sobre lo intangible, como la alegría, la prosperidad, el éxito y la seguridad, decantó un día cualquiera en la nostalgia. No por nada las grandes marcas entregaron al mercado sus prendas ochenteras y setenteras, y se realizaron series y memoria-filia de todos tipos sobre este nuevo producto o el branding tras la “nostalgia”.

A través del embudo de la falta de identidad cultural local, o su adormecimiento intencionado, y mediante la aceptación de la cultura del consumo como religión, junto a la cercenación el humanismo en las escuelas,  la memoria se ha alimentado con el suero de esta nostalgia de maqueta, y de la alarma sobre el olvido de los contenidos locales.

Usted pensaba que los artistas del nuevo folclore, o Neo-folk como le llaman en las radios esnobs, llegaron solos? Quizás es que llegado cierto nivel de degradación, o un cierto nivel de entropía del propio mercado globalizado, nos volvimos sobre nuestro propio barrio, de seguro un efecto bastante negativo para los gerentes de Wallmart.

No hay que perder de vista que ahí hay un producto puesto en los escaparates, pero que está más cerca de ser sujeto de apropiación.

Aunque nunca vayan a volver los almacenes de barrio, después de sufrir la inapelable derrota a manos de los shopping-malls, la mirada ya está de vuelta acá, y para todos quienes quieran posarla ahí, sea ese “acá” Chile, Santiago, Talca o Ñuñoa, y que en otras latitudes sea Londres, Barcelona, Amsterdam, Belfast, y se pronuncie en cada manzana que les pertezca.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: