Monumentos, Memoriales y Otras Impertinencias

Monumento en Construcción

Monumento A Juan Pablo II, en Construcción

Sí, efectivamente leí la nota de Felipe Assadi en Vivienda y Decoración, y a propósito de ello es que escribo esto. Y por supuesto que esto tratrá de ella.

Assadi habla de los monumentos, de lo inapropiado de una estatua de bronce de 13 metros de alto, de carácter realista, para homenajear a Juan Pablo II. Yo acá, hablaré a partir de ello de todos los Monumentos, los Bustos, las Plazas y otros espacios públicos de carácter conmemorativo, y de un par de asuntos por el estilo.

En primer lugar, el tema de los homenajes volumétricos -en sí mismo- me molesta, particularmente en los casos en que estos son representaciones verosímiles de una escena o un personaje de la historia, y más aun cuando estos son emplazados en el espacio público.

Por qué me mando este texto, porque creo que el criterio bajo el cual un encargado de “homenajear” a alguna figura pública alcanza apenas para encargar un busto o una representación “fidedigna” de un difunto, es el total retraso en mínimos conceptos de representación, porque no puede ser razonable que la manera de celebrar el recuerdo de alguien (y luego discutiremos si acaso ese alguien merece un homenaje), consista en hacer una figura a gran escala de este sujeto, el monumento a Juan Pablo II que se instalará en Bellavista, es precisamente una representación tridimensional de este señor, con el efecto mágico de la gigantización, el único efecto “mágico”.

Vamos desmenuzando lo anterior. Si esto es en beneficio de la verosimilitud tan perseguida, mucho más procedente sería realizar un embalsamamiento del cadáver y su respectiva instalación sobre una base de mármol u otra piedra noble, y así como les suena ridículo esto, me temo que también lo es lo anterior, ¿o no?

Luego está el problema de la Gigantización. ¿Es razonable representar la grandeza de un personaje en los metros de altura de su figura de recuerdo? Si fuera por eso a Supermán se le adeuda una figura de acción más alta que Costanera Center.

A estas alturas, temo estar excediéndome en un post que pueda leer en dos minutos, pero trate de tomarse cinco o seis, por si todo si lo anterior no ha sido suficiente para convencerlo.

Ahora viene el tema de, “ok, propongamos una forma distinta, no hagamos figuritas de acción gigantes, y tratemos de hablar con buenos artistas escultores que nos ayuden, quizás, a crear algo con más valor que un busto”.

Entonces, superada la barrera de la forma de representar un “homenaje” a alguna figura pública, pregúntome, bajo qué criterio, y derecho también, alguien toma la decisión de homenajear a una figura e instalármela en MI espacio público? ¿Acaso es aceptable que mis niños pierdan 3 escasos metros cuadrados de su plaza, sólo porque un grupo de gente idolatra a un cura?. Y si yo soy judío, o musulmán, o evangélico, o simplemente un agnóstico que tiene muy mala opinión de los curitas por el tema de la pedofilia y no quiero que la figura de uno de ellos vigile la pichanga de mis hijos, ¿ah?

Qué pasa con el monumento a Jaime Guzmán, si yo soy hijo de un detenido desaparecido que fue torturado por el régimen que este señor ayudó a construir, y resulta que mi trabajo queda a unas cuadras de ese lugar y estoy completamente obligado a verlo, y recordarlo, y recordarlo, y odiarlo otra vez, y otra. Aprovecho de anotar acá que uso este ejemplo y no el Memorial de los Detenidos Desaparecidos, porque, para mi humilde gusto, éste es prácticamente un museo de sitio, en un lugar y forma más adecuada, de modo que no existe obligación de contemplarle sino desde el interés de hacerlo, y por último porque, en rigor, no se tributa a un alguien particular, sino a una figura colectiva de la memoria reciente de este país.

No creo posible que exista un personaje lo suficientemente hábil para seleccionar a otro “admirable universalmente”, porque este último simplemente no existe. Ni hablar si se trata de personajes de la fe de alguna religión. Así como un personaje puede perfectamente ser bueno para uno, puede ser malo para otro, y el tema es que quien toma la decisión, casi necesariamente, pasará a llevar la sensibilidad de algunos, pretendiendo celebrar la de otros.

Cómo es que se les ocurre a estas alturas del partido pensar en ocupar metros cuadrados de nuestro pobre y escaso espacio público para rendir tributo a figuras religiosas, o políticas, o deportivas, ¡o lo que sea!

Un monumento que está puesto en las condiciones descritas es un atropello por definición, aunque sea una estatua del Papita Juan Pablo II, quien yo creo que fue un buen hombre, pero en su versión original, humana, y por mucho de que para algunos la santidad de este personaje trascienda su muerte, su figura en bronce jamás me provocará admiración alguna, por lo que si usted ha entendido lo que he intentado explicar sabrá que ESTO ES UNA SOBERANA HUEVADA!

Muchísimas gracias por llegar hasta acá, y para cerrar, me gustaría agregar que he pensad como otra posibilidad, que tal vez si existiera un opción “ecuménica” de representación, que empatara héroes representados en estatuas, así buenos y malos tendrían sus estandartes, tal vez… pero de todos modos dentro de la ciudad, existen microciudades en las que se debe respetar la pluralidad, que es equivalente a la de la macrociudad, así que insisto, no se puede homenajear en el espacio público. Punto.

Si las fundaciones que usan la ciudad y sus recursos, para homenajear a sus héroes, invirtieran sus esfuerzos en regalar áreas verdes, espacios recreativos y sobretodo culturales, nuestra ciudad tendría más que agradecerles. Yo no puedo dar gracias ni siquiera por la señora blanca del cerro, porque no me identifica.

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    • culto
    • 30/09/09

    Me contaba mi madre cuando pequeño, un cuento o historia popular que hacia referencia a un fenómeno que a mi entender es el que se presenta aquí. Relata la anécdota que un hombre acostumbraba a sentarse en la puerta de su casa a observar lo que pasaba por su calle. En una oportunidad le tocó presenciar una procesión de la virgen y como no profesaba el la religión católica le comenzó a lanzar gritos a los fieles diciendo más o menos así: ya andan los tontos paseando la mona de yeso! Pasado los días otra romería desfilaba por su puerta, está vez era la de su funeral. Historias como está siempre han existido y tienen como fin infundirnos un miedo y un culto exagerado a las imágenes de origen religioso. Es así como estamos , por extraño reflejo casi condicionados a reenviar cada cadena de este tipo que recibimos en nuestro mail. Desde la inquisición se nos viene prometiendo el infierno sí no tememos a la iglesia y sus figuras.

  1. Ese monumento será un paraíso para el excremento de palomas. Dudo que exista peor castigo para alguien, que hacer una estatua en su honor. Ojalá que quienes defienden fervorosamente su instalación, participen también en la mantención, a lo menos como agradecimiento por todas las cosas buenas que les parece que hizo JP2.
    En Bielorrusia un ebrio se encaramó a un monumento de Lenin y terminó aplastado por un brazo que se desprendió de la estatua. Estos monumentos pueden llegar a ser mortíferos y no me salgan con ideologías ni religiones, que esas sí que son de temer

    Saludos Don Chokru

    • innuovo
    • 30/09/09

    …continuacion
    Data desde hace mucho, alentado solapadamente por los administradores de la fe, esta cierta reverencia respecto a las figuras pseudodivinicas. respecto a la representacion en estatuas, monumentos y cualquier otra forma de plasmar estas imagenes, en lo personal me considero admirador, pues en su mayoria desbordan una cantidad de dedicacion y talento que esteticamente a mi me agradan, ahora, eso si, dentro de un marco, contexto y emplazamiento religioso, ( iglesias, cementerios, memoriales, grutas , etc) no asi colocadas caprichosamente en espacios publicos , estos solo soportan, en mi opinion, monumentos de orden artisticos, utilitarios y/o historicos.
    La sola idea de emplazar en un lugar de libre acceso , publico y perteneciente a un estado laico, la imagen del Papa Juan Pablo II , lejos de ser un aporte es un punto de controversia y conflicto, para un pais que ya por otras causas aun se encuentra en estado de incipiente despolarizacion.
    Los señores que han propuesto este levantamiento, imagino no han considerado el cambio cultural que ha vivido nuestro Pais y aun creen que el clero Catolico co-gobierna Chile y que basado en ese predicamento y el temor por siglos inducidos respcto de sus figuras y dictamenes creeyeron que la ciudadania nose manifestaria ante tal imposicion.
    Estamos en un periodo en que la fe y sus administradores ya no poseen la fuerza que hasta hace poco imperaba y ni la figura de un hombre como Juan Pablo II, que fue en su periodo de gobierno y posterior a su muerte, un gran evocador de devocion. lo hacen acreedor de un espacio en un lugar publico. eso me complace enormemente y espero que la estatua monumental si encuentre emplazamiento en algun lugar privado , de acceso a quienes apreciamos ya sea con una actitud devota o simplemente estetica.
    No quiero ver una descomunal estatua frente a la facultad de derecho de la universidad de Chile ,como diciendole a los alumnos que por sobre su conviccion laica en este pais aun gobierna la iglesia catolica. tampoco quiero ver un mastodonte de 13 metros cagado desde la cabeza hasta mas abajo de los hombros por desvocadas palomas y desde la cintura a los pies rayado por grafiteros rebeldes.

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